Un escenario maravilloso, con un marco fabuloso, que construyó la atmósfera ideal para una cita con el destino de este calibre: una final. Lanús respondió a ese apoyo con una actuación sobresaliente, que marcó picos de altísimo nivel y un dominio absoluto. Motorizado en esa labor, el Granate aplastó a San Isidro y se aventajó 2-1 en la serie decisiva de la Liga Argentina.
Merced a esta victoria inobjetable, el elenco de Manu Anglese quedó match point, con dos chances para coronar la temporada y cristalizar el sueño del ascenso. La historia continuará el miércoles, otra vez en el Microestadio Antonio Rotili.
Más allá de la convicción colectiva, el aporte de todos los engranajes, Lanús disfrutó de un rendimiento de otro planeta de Junior Merchant, la figura excluyente de la velada con 30 puntos (10/17 de campo), secundado por el desequilibrio de Mike Henry con 14 unidades y 9 rebotes. En el rincón perdedor, se destacó Manu Lambrisca con 15.
El telón del juego se levantó con una introducción de estudio y gestión de todo el impacto emocional de ambos equipos. Luego, el Grana halló ritmo para correr tras defensas duras y encontró la prepotencia y desparpajo de Merchant, que se erigió en un indetenible, hasta el límite de clavar 16 puntos en el cuarto. El local tomó renta 17-9, a falta de 4:25 minutos. San Isidro padeció en su campo, le penetraron con frecuencia la pintura y encima le tomaron rebotes ofensivos (4). El contagio de Lanús se prolongó hasta acaparar una brecha considerable 29-11. Recién en los segundos finales, Eydallin (5) trajo un poco de aire fresco a un ataque empastado de los cordobeses, por eso el capítulo se clausuró con el anfitrión en ganancia 29-15, con un terrible 12/19 de campo.
El segundo round evidenció una continuidad de la performance del Grana, que no aminoró la marcha con su rotación y logró la máxima 41-19, con 5:32 minutos en el reloj. En ese instante aciago, San Isidro se recompuso de sus adversidades y estampó un pasaje 13-2, con una mejor conectividad de sus elementos en ofensiva y una zona 2-3 que le trajo dividendos, para achicar 43-32, a falta de 2:50 minutos. A pesar de esa optimización de la visita, Lanús reaccionó y cerró con parcial furioso 8-0 para irse al entretiempo con una ventaja 54-34, otra vez con Merchant (10) como proveedor endemoniado.
Tras las charlas en vestuarios, el visitante no logró modificar la tendencia, inclusive el Grana conservó la supremacía, sin la opulencia del ritmo salvaje del primer tiempo y se distanció 61-35, a los 5 minutos. En ese lapso, Sani no consiguió armas para anotar, solo con un libre, a pesar de las combinaciones que intentó Porta. Los rebotes en ataque siguieron abasteciendo al local, que los aprovechó con Henry (5) para culminar el cuarto arriba 69-40.
El último capítulo necesitaba de un viraje rotundo del rendimiento de los cordobeses, si querían trastocar la dinámica. Empero, la trama prosiguió favorable a Lanús que acrecentó las brechas hasta 83-52, con 4:30 minutos en el electrónico. El visitante lució frustrado, por no conseguir su mejor versión y por toda la telaraña en la que lo atrapó el Grana. Así, el desenlace se tiñó de fiesta para un público que reventó el estadio y celebró acercarse al objetivo de retomar a la élite.
Informe y Foto: Prensa Lanús.